Vaya pregunta, y qué miserable respuesta,
cuando el alma no perdona
y el corazón aparenta.
Sentir con los pulmones, querer con la mirada,
y te veo de cerca
y no dices nada.
Te prometo la Luna, un ramillete de estrellas,
te ries despacio
como si no las tuvieras.
Regálame tus ojos, una sonrisa eterna,
qué tontera la mia
qué inocencia enferma.
Claro que cambia el sentido, ahora no tengo penas,
que tu aroma cubra mi cuerpo
que tu sangre corra en mis venas.
Cómo tratar a un ángel, cómo abrazar el viento,
cómo decirte a veces
todo lo que por ti siento.
Va dedicado a ti, y solo para ti. Lo escribí en el taller de Producción de textos, y me saqué un seis cinco.
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